PLANEACIÓN EFECTIVA


Toda empresa tiene por fundamento planes sensatos Prov. 24:3

Una buena idea puede valer millones de dólares. Eso puede volverse realidad siempre y cuando exista un plan para desarrollarla. De hecho, la idea puede valer mucho dinero pero perderá su valor si no hay un plan que se ejecute y obtener el resultado que se espera. La vida es muy bella cuando sabemos para dónde vamos, cómo podemos llegar y cuándo estamos caminando hacia nuestro destino. Alguien afirmo que debemos vivir cada día como si fuéramos a morir mañana y planear la vida como si fuéramos a vivir cien años. Si no planificamos nada, nada sucede. Para poder hacer algo en la vida, necesitamos tener inspiración  pero si no sabemos qué hacer ni para dónde ir, no tendremos claridad de como obtendremos lo que queremos para nosotros, para quienes amamos y para la sociedad. Muy pocas cosas se logran hacer sin una visión del futuro y sin un plan sobre cómo cristalizar ese futuro.

No todo lo que planeamos se cristaliza. Pero podemos medir los resultados de acuerdo con nuestros estándares. Y si es necesario, los podemos reajustar de manera más realista. Esto es planear sabiamente. Toda planeación debe estar aterrizada en tiempos reales, constantes y concretos durante el día o la semana hasta asegurar lo que queremos. La agenda de una persona efectiva debe estar llena semanalmente en un ochenta por ciento con las actividades que considera indispensables para llevar a cabo sus metas; el veinte por ciento restante, debe estar abierto para las eventualidades y lo urgente. De esta manera, se vive con un propósito en mente y una satisfacción con las labores diarias. Los grandes sueños que nunca se llevaron a cabo, nunca fueron acompañados por un plan y una ejecución. Todo propósito en la vida debe ir acompañado por un plan que se ejecute. Los planes son como el tren de aterrizaje de los sueños, sin su ejecución los sueños quedarán en el aire.

Planear es similar a saber apuntar y dar en el blanco. Al fijarnos metas bien diseñadas, practicamos, dirigimos y seguimos el curso del plan. Nuestra mente, enfocada hacia el objetivo, alcanza entre el ochenta y cinco y noventa por ciento de efectividad. Sin un plan, simplemente respondemos a situaciones a medida que éstas se presentan. Si no tenemos un plan para nuestra vida posiblemente nos convertiremos en parte del plan de alguien. Cuando planificamos asumimos la actitud de gente efectiva, porque sabemos dónde está la canasta para encestar o el arco para meter los goles. De hecho, si no sabemos para donde ir cualquier camino puede servir.

Pasos a seguir

1. Tenga una visión, para que su mente se enfoque hacia un objetivo. Si tiene una visión, esta enfoca las posibilidades en lo que usted quiere. Así, toda su energía y todos sus esfuerzos se dirigen hacia lo que está buscando. La visión es la base de la planeación.
2. Explique su misión. La misión es el propósito de su vida. Cuando tenga claridad de su propósito, conviértalo en parte de la vida misma. Es lo que tiene que hacer para conseguir la visión.
3. Tenga una estrategia para saber cómo va a lograr materializar su plan. Las estrategias le facilitan llegar a su destino porque la visión se despierta y se anima. Recuerde que los buenos planes están provistos de objetivos (metas) a corto, mediano y a largo plazo, e incluye datos de tiempo, lugar y fecha de resultados.

4. Responda las preguntas fundamentales de la planeación:

• ¿Se puede lograr? Lo que usted pretende debe ser viable y realista. Cada día, levántese pensando en qué va a lograr como parte de su plan.
• ¿Podré mantener lo que he logrado? Asegúrese de que cada paso que de lo pueda conservar para consolidar su meta.
• ¿Qué efecto tendrá en mi familia y en mis amigos? Ya que todo tiene un costo, planificar de manera sensata exige considerar con anticipación estos costos. Prevea el efecto que su plan puede causar en las relaciones familiares y de amistad. Sobre todo, decida si el costo es mayor de lo que puede usted “pagar”.
• ¿Qué llegará a ser al final del proceso? Un viejo dicho reza: “El dinero solamente nos hace más de lo que ya somos”. Al elaborar sus planes y fijar sus metas reflexione si sus actuales hábitos están equivocados y si debe cambiarlos. Procure siempre actuar desde un conjunto de valores que produzcan buen carácter. A veces, nos encontramos con personas que por conseguir algo, hacen lo que sea, y al obtenerlo no modifican sus malos hábitos.

Pensamiento para reflexionar
“Sin un propósito definido no tiene fundamento alguno en que basar las decisiones, distribuir el tiempo y usar los recursos”

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